Cristina&David

En estos tiempos en los que vivimos, donde tenemos que defender lo obvio, curioso proyecto nuestro oficio: ¡soñarse!

Y ser capaces de convertir ese sueño en una criatura a la que cuidar, dar forma y mimar, sostenida por nuestro aliento, viendo como se transforma el sueño en otros ojos, en otro corazón.

 

Un oficio el nuestro, capaz de transformar los ojos de quien mira.

 

 

 

Para no ser mudos, hay que empezar por no ser sordos y para volar, hay que empezar por soñar…

Cuando ya nada te ate al suelo, podrás danzar sin caer…

 

¡Salgamos todos a volar!

 

 

Cristina y David